Una persona responsable. Sin capas innecesarias.

Leeca trabaja con empresas que dependen de la tecnología, pero no tienen una persona al frente de todo el conjunto. El trabajo combina criterio técnico, seguridad y conocimiento de lo que supone mantener un negocio en marcha.

Pequeña por diseño. Clara sobre alcance, límites y responsabilidad.

Demasiadas decisiones importantes quedan entre proveedores.

Una agencia puede entregar una web. Un proveedor instala equipos. Una herramienta genera alertas. El problema aparece cuando nadie decide qué va primero, comprueba que las piezas encajan o mantiene una visión completa.

Leeca ocupa ese espacio. Puede resolver un proyecto concreto o asumir una responsabilidad continuada, con la seguridad incorporada desde el principio y sin convertir cada conversación en una lista de tecnologías.

Álvaro Diago de Aguilar

Fundador · Ingeniero de software y profesional de ciberseguridad

Álvaro ha trabajado en desarrollo, sistemas, gestión de vulnerabilidades, seguridad ofensiva e ingeniería. Esa experiencia permite relacionar una decisión técnica con su efecto operativo, explicar el riesgo sin dramatizarlo y ejecutar el trabajo que sigue a una recomendación.

Su trayectoria profesional pertenece a Álvaro. Leeca no se atribuye como propios clientes, proyectos ni resultados realizados para otros empleadores.

Ver la trayectoria independiente de Álvaro(se abre en una pestaña nueva)

La confianza empieza por decir con precisión qué puede hacer Leeca.

01

Explicar antes de impresionar

Una decisión útil se entiende sin necesidad de aprender jerga ni aceptar una afirmación de autoridad.

02

Resolver, no sólo recomendar

Cuando el alcance lo permite, Leeca ejecuta, valida y documenta. Una lista de mejoras sin responsable rara vez cambia nada.

03

Seguridad proporcionada

Los controles responden al riesgo y al negocio. No se vende miedo ni se promete una seguridad absoluta.

04

Control para el cliente

Cuentas, documentación y decisiones deben quedar accesibles para la empresa, también si la relación termina.

Hablarás con la misma persona que estudiará el problema.

Eso reduce traducciones, evita promesas difíciles de entregar y permite ajustar el trabajo al problema real sin copiar procesos de una gran consultora.